



La Via Rasella era una calle estrecha, como tantas otras, que quizás podría recordar la Via dal Corno, inmortalizada por Vasco Pratolini en su Crónica de los pobres amantes, y ambientado en los primeros tiempos del fascismo.
Pero ahora estamos en 1944, con las tropas aliadas desembarcadas en Anzio, a solo 25 kilómetros de los suburbios de Roma. El hostigamiento a los nazis por parte de los GAP (Gruppi d, Azzione Patriottica) no cesa. Al mediodía. un compatiente vestido de basurero abandona un carrito en el lugrar prefijado. Cuando aparece la columna acciona el dispositivo. Todos los partisanos consiguieron escapar indemnes. Carlo Solinari, Carla Capponi, Rosario Bentivegna, Alfio Marchini, Franco Calamandrei, son los nombres de algunos de los integrantes. Se dice que la órden para el ataque, que incluyó fuego de ametralladoras y granadas contra la columna alemana, fue dada por Giorgio Améndola, posteriormente varias veces diputado.
Diez rehenes por cada soldado cobrarían los ocupantes. Trescientos treinta y cinco hombres fueron puetos de rodillas en el interior de las cuevas, y ejecutados fríamente con un disparo en la nuca. Después de la Liberación, el Coronel de la Gestapo en Roma, Herbert Kappler fue juzgado y condenado a cadena perpetua, al igual que su brazo derecho, el capitán de las SS Erich Priebke, éste último capturado después de varios años de residencia en Bariloche, Argentina.
El fiilm italiano "Rappresaglia", realizado por George Cosmatos en 1973, con la participación de Richard Burton y Marcello Mastroiani recréa éste hecho histórico.
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